¿Qué ves cuando me ves?


Es el ojo de la ignorancia el que asigna un color fijo e inmutable a cada objeto.
Paul Gauguin

Las islas definitivamente tienen algo especial. Su aislamiento permite que se desarrollen especies endogámicas, con características imposibles en otras partes del mundo ya que no albergan las circunstancias especiales que se dan en ese pedazo de tierra rodeado por agua. Tortugas gigantes en las Galápagos, aves incapaces de volar en Nueva Zelanda, los ornitorrincos australianos... Pero estas mutaciones no sólo pueden ocurrir con la flora. Los humanos, como cualquier otro animal, también pueden desarrollar condiciones especiales que los hacen únicos. Y la prueba es Pingelap, la isla de los ciegos al color.
En esta pequeña isla, situada en la Micronesia, un 10% de la población ve el mundo completamente en blanco y negro y otro 30% es portador de esta mutación genética. En comparación, en EE.UU. sólo una de cada 33.000 personas —un 0,003%— está afectada y otros países poseen estadísticas similares. La cultura de los habitantes de Pingelap, al igual que su idioma, gustos y forma de vestir está adaptada a un mundo sin color. Las tejedoras daltónicas, por ejemplo, realizan su arte en la oscuridad de una choza, guiándose únicamente por los brillos de los hilos en contraste con la palma de su mano. ¿Ficción? Ni por asomo.
Sin embargo, esta deficiencia supone a veces una ventaja. Entre los verdes de la jungla, que a una persona con visión normal le parecerían nada más que una maraña de plantas, los habitantes de la isla distinguen tonalidades de grises, brillos y texturas diferentes fáciles de identificar y distinguir. También suelen ser contratados como pescadores nocturnos, ya que, bajo la luz de la luna, distinguen mucho mejor que cualquier otro los movimientos de los peces.
La pregunta es, ¿cuándo se inició esta anomalía? Para ser precisos, alrededor de 1775, cuando la isla sufrió una terrible catástrofe: el tifón Lienkieki destrozó su superficie, acabando por el camino con el 90% de la población. Se estima que solamente 20 personas sobrevivieron. Entre ellas, el jefe de la isla, Mwanenised, que sufría de una enfermedad: era acromatópsico completo. O, como lo llama el común de los mortales, daltónico. En pocas décadas, sorprendentemente, la población alcanzó los 100 habitantes. (Mwanenided era conocido en la isla como "maskun", literalmente "no ve" en pingelapés). Todo parecía andar sobre ruedas para el renacido pueblo, pero a partir de la sexta generación comenzaron los problemas ya que muchos niños nacían incapaces de distinguir los colores. Los supervivientes, resueltos a recuperar la población de la isla, tuvieron que recurrir a relaciones endogámicas. Y solo bastó con que dos personas procrearan con ese antiguo jefe como descendiente común para que la acromatopsia se manifestase.
Y así fue como Pingelap se convirtió en la isla de los ciegos al color. Historia que llevó al neurólogo Oliver Sacks a escribir en 1997 su libro denominado “La isla de los ciegos al color”.
En la parte de atrás de nuestros ojos, en la retina, hay unas células sensibles a la luz llamadas conos y bastones. Estas células empiezan a desarrollarse en el útero y para cuando un feto tiene cumple 28 semanas ya puede ver, incluso en la oscuridad del vientre materno. Inicialmente sólo será en blanco y negro, pero pronto los conos quedarán conectados, listos para llenar de color nuestro mundo.
Unas proteínas sensibles a la luz son las encargadas de convertir el rojo, el verde y el azul –los componentes de la luz que entran en nuestros ojos– en impulsos nerviosos. Éstos son enviados al cerebro y allí interpretados como una imagen a color. Pero si estas proteínas clave no funcionan bien, uno está condenado a vivir en un mundo de grises durante toda la vida.
La isla de Pingelap, desde el aire.
Las imágenes en blanco y negro trasladan muchos sentimientos diferentes y generan distintas reacciones en el observador. Pueden mostrar sobriedad – y la cualidad de la elegancia-, pero también se asocia con la tristeza y la nostalgia. Además, las imágenes en blanco y negro también tienen asociado el sentimiento de veracidad, atribución lograda por la creencia que las cosas antiguas eran más “verdaderas” y no tan artificiales. Gran parte de los habitantes de Pingelap quizá no pueda diferenciar los colores, quizá como resistencia a un mundo que cambia demasiado rápido, quizá como intento de minimizar el estímulo visual desnudándolo a su mínima expresión. Para los moradores de esta isla perdida lo clásico, aun hoy, sigue siendo moderno. 

-MATT A. HARI-

La suerte esta (h)echada



Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.

Leonardo Da Vinci

En 1958, un hombre llamado Robert Lane, quien vivía en un complejo de viviendas de Harlem, en Nueva York, tuvo la idea de bautizar al último de sus varios hijos con un nombre que debía traerle suerte: Winner Lane. Acaso esperaba que aquella palabra (Ganador) fuera tan contundente que lo hiciera escapar a las modestas condiciones de vida que llevaban hasta entonces. La historia tomó un giro tres años después, cuando los Lane tuvieron otro hijo.
Al parecer, el retoño no estuvo en los planes familiares y Robert no contaba con la elección de un nombre preciso, y quizá debido a haber colocado una vara significante tan alta con su hijo anterior,  el día en que el niño nació, le pidió a su hija Dinelda qué nombre se le ocurriría para su nuevo bebé. La joven, gracias a un razonamiento lógico pero reduccionista, llegó a la idea que, si ya había un Ganador en la familia también debía haber un “Loser” (perdedor). Robert Lane se vio tentado por un efectismo divertido sin pensar en las consecuencias, porque, de funcionar la lógica en este caso y si Winner tenía el futuro asegurado, ¿qué podía esperarle a Loser?
"Los hermanos sean unidos, porque esa
es la ley primera"
El destino, como de costumbre, omitió la justicia poética y jugó los dados de manera irónica: Loser Lane ganó una beca y estudió en un instituto privado, luego se licenció en la Universidad Lafayette de Pennsylvania y más tarde ingresó a la Policía de Nueva York donde alcanzó el cargo de sargento, es decir, el rango de mayor prestigio dentro de un destacamento de policía; Su hermano, Winner, fue por la vía contraria y hasta el año 1999 contaba con un prontuario de 30 arrestos por robo, violencia doméstica y otras denuncias de diverso tenor.
Actualmente, los hermanos apenas se hablan. Loser, habiendo nacido perdedor, dedicó su vida a revertir la sentencia. Winner, por el contrario, el mote le llegó de antemano y debió cumplió varias sentencias para soportar la pesada carga. Su padre, ya fallecido, claramente tuvo la idea correcta que un nombre puede cambiar el destino de una persona. Solo se equivocó en el orden de quién debía llevarlo.

-MATT A. HARI-





Los binomios del arte (II): "Iluminados por el fuego"

No es noble la rebelión por si misma, sino por lo que exige,
Albert Camus

A finales de 1992, el grupo Rage Against the Machine (liderado por Tom Morello y Zack de la Rocha) lanzó su álbum debut autotitulado. Posiblemente sea uno de los discos más influyentes en la década de los 90, como se vio reflejado en los trabajos posteriores de bandas como Korn, Deftones y Limp Bizkit, por nombrar solamente algunos grupos. La agrupación siempre se posicionó como uno de los exponentes más reivindicativos de los derechos de los oprimidos y jamás han ocultado sus preferencias políticas ni su lucha contra las injusticias. Concordante a su propuesta de alto impacto, la tapa de su opera prima debía estar a la altura de las circunstancias.
La fotografía original, tomada el 11 de junio de 1963 por Malcolm Browne (posterior ganador del Pulitzer por esta instantánea), corresponde al monje budista Thích Quảng Đức cometiendo suicidio al quemarse vivo a modo de protesta por la persecución que sufrían los acólitos de dicha doctrina en manos del gobierno de Ngô Đình Diệm, en lo que entonces se conocía como Vietnam del Sur (República de Vietnam). Ngô Đình Diệm fue el primer presidente de dicho país, quien profesaba tendencias anticomunistas y católicas, por lo que a los miembros de ese credo les otorgaba innumerables facilidades políticas, militares y sociales, las cuales eran negadas a la mayoría de la población vietnamita, que practicaba el budismo. En aquella época, la religión budista no estaba permitida en Vietnam del Sur, de hecho, sus seguidores eran perseguidos y muchos monjes fueron asesinados. A modo de protesta, Thích Quảng Đức se subió en un coche, un Austin Westminster azul, y se dirigió a Saigón (actualmente Ho Chi Minh), la capital vietnamita. Colocó una almohada en el suelo y se sentó en la ya conocida postura del loto. Otro monje sacó un bidón de gasolina del coche y se la roció encima. Ante la sorpresa de la gente que estaba viendo ese acto, Thích Quảng Đức encendió un fósforo y se prendió fuego.
Su cuerpo, una vez recuperado, fue cremado, pero su corazón permaneció intacto y no se transformó en cenizas, por lo que la comunidad budista lo consideró sagrado y fue puesto bajo el cuidado del Banco Nacional de Vietnam. También el automóvil en el cual el monje y sus acólitos llegaron a Saigón se conserva hoy en día en la pagoda 'Thien Mu'.
 La acción del monje  tuvo repercusión de manera global: fueron tantas las presiones en contra del gobierno survietnamita que el 16 de junio de 1963 se firmó un acuerdo a favor de los budistas y se cedió ante sus peticiones. No obstante, no le fue otorgada mucha validez posteriormente.
La expresión “quemarse a lo bonzo” proviene del acto arriba mencionado y por otras personas de su misma investidura, ya que a los sacerdotes budistas se les conoce con esta denominación.  Thích Quảng Đức no fue el primer ni el último monje budista en poner fin a su vida de esta manera, pero debido a la cobertura mediática que se le dio a su acción es que se hizo conocida en occidente y por ello es que culturalmente fue tan impactante su muerte para el resto del planeta.
Secuencia de la inmolación de
Thích Quang Dúc (M. Browne)
En palabras del periodista David Halberstam:
“Iba a ver la escena de nuevo, pero una vez fue suficiente. Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía y carbonizaba. Sentía en el aire el olor de la carne humana quemándose; los seres humanos se queman sorprendentemente rápido. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían alrededor. Estaba demasiado horrorizado para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, demasiado desconcertado incluso para pensar (…) Mientras se quemaba nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su compostura contrastaba con los lamentos de las personas a su alrededor. Salió del vehículo y adopto la posición tradicional del loto; los monjes que le acompañaban le ayudaron a rociarse con gasolina y encendiendo una cerilla se prendió fuego muriendo en cuestión de minutos. Mientras su cuerpo ardía, el monje se mantuvo completamente inmóvil. No gritó, ni siquiera hizo un ruido”.
Así, se consideró sagrada la carta que Thích Quảng Đức escribió antes de suicidarse:

“Antes de cerrar los ojos y dirigirme hacia la figura de Buda, suplico respetuosamente al presidente Ngô Đình Diệm que tenga compasión de los habitantes de la Nación y que desarrolle una igualdad religiosa que mantenga la fuerza de la patria para siempre. Llamo a los venerables, reverendos, miembros de la sangha y predicadores budistas para que se organicen y hagan sacrificios con el objetivo de proteger el budismo”.

MATT A.HARI

La normalidad de lo anormal


Lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales.

Haruki Murakami -Tokyo Blues-

La mayoría de los textos aquí escritos, provienen de cuestionamientos internos o externos. Una de las cuestiones sociales que más llama la atención, es la validez que se le da al término "normal". Como si la normalidad fuese algo predeterminado cuyos cánones dictaran verdades universales cual si fueran reglas de convivencia. Pues bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de normalidad? ¿Es lo normal todo aquello que creemos correcto? ¿Y por qué solamente es normal lo que nosotros creemos correcto? ¿Y las voluntades y deseos ajenos? ¿Convertimos nuestra voluntad en regla para reprimir el deseo ajeno acusándolo de anormal?
Bien vale la pena separar la paja del trigo: lo normal, la normalidad en sí como creación divina, es una invención meramente subjetiva. Tomamos como normales ciertas cuestiones que son habituales, pero lo que es “normal” para uno, puede ser “anormal” para otros. Piense usted es las civilizaciones que imponen a las mujeres cubrir sus rostros con velos. Bien, eso es normal para ellos. ¿Pero qué tan normal lo es para nosotros? ¿Y acaso deja de ser normal en tanto para nosotros no lo sea? O por ejemplo el caso de los tatuajes, tan en boga hoy: tiempo atrás, reservado para marginales y desclasados, ¿quién hubiera aventurado que su uso sería socialmente aceptado?
Ahí es donde entra en juego otro término que nos aclara un poco más el panorama: legitimación. ¿A qué nos referimos? Precisamente a la aceptación social de un comportamiento. Generalmente, la gente tiende a no aceptar las cosas que no han sido aceptadas por la mayoría. Al ser aceptadas, se las toma como “normales”. De ahí la relación entre normalidad y legitimación. Pero esta relación de por sí es una falacia, ya que al no haber normalidad real sino subjetiva, no es necesaria la legitimación de una conducta para que ciertamente se vuelva normal. Lo que sí es real es la necesidad social de sentirse amparados por un cúmulo de normas que, valga la paradoja, den sentido de normalidad a los comportamientos ajenos.
El punto central habría que buscarlo en por qué se necesita saber que algo es “normal” para empezar a hacerlo. ¿Por qué no darnos cuenta que simplemente hay acciones y reacciones en vez de buscar un amparo a lo que hacemos?

-RODRO MALAMORTE-





Los binomios del arte (I) Hoy: "La noche que California durmió en llamas"


Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo. 

Karl Marx

Una de las tapas más recordadas del movimiento punk es la del primer disco de los californianos Dead Kennedys , su seminal “Fresh fruit for rotten vegetables”. Pero se preguntaron alguna vez de dónde sale esta magnífica fotografía? Es ni más ni menos que de lo que se conoce como “White Night Riots”, que fueron una serie de disturbios ocurridos a raíz de la sentencia impuesta a Dan White por el asesinato del alcalde de San Francisco, George Moscone y de Harvey Milk, un concejal gay de la misma ciudad. White, que había sido policía, bombero y concejal fue declarado culpable de homicidio, en lugar de asesinato, un fallo considerado injusto por gran parte de la comunidad gay del lugar. Las protestas acontecidas el 21 de mayo de 1979 mostraron que la mayor parte de los manifestantes se comportó de modo pacífico, pero otros detuvieron el tráfico, atacaron a los agentes de policía, a los que sobrepasaban en número y causaron daños materiales.
Harvey Milk, 1976
A la llegada de la multitud al Ayuntamiento, se desató un comportamiento violento. Los hechos causaron cientos de miles de dólares en daños al Ayuntamiento de la ciudad y al área circundante, así como lesiones a agentes de la policía y a manifestantes. Varias horas después de que los disturbios cesasen, la policía hizo una incursión de represalia en el bar gay Elephant Walk situado en el distrito Castro de San Francisco. Muchos ciudadanos fueron golpeados por la policía. Se realizaron dos docenas de arrestos durante la incursión, y varias denuncias se presentaron más tarde contra el Departamento de Policía de San Francisco. En los días posteriores, destacados miembros de la comunidad LGTB se negaron a disculparse por los acontecimientos de esa noche. Esta demostración de fuerza de la comunidad gay condujo a un mayor poder político, que culminó en la reelección de la alcaldesa Dianne Feinstein el noviembre siguiente, en respuesta a una promesa de campaña, Feinstein había nombrado un pro-gay jefe de la policía, que aumentó la contratación de los gays en las fuerzas de policía y alivió las tensiones. Todos estos sucesos pueden verse en la película “Milk” (2008), dirigida por Gus Van Sant y protagonizada por Sean Penn.

-RODRO MALAMORTE-

La increíble historia de Marie Bonaparte y su clítoris móvil.

Las personas debemos el progreso a los insatisfechos
Aldous Huxley

La historia empieza con la princesa Marie Bonaparte, sobrina nieta del mismísimo Napoleón, una mujer apasionada con una potente libido. En 1907 se casó con el príncipe Jorge de Grecia en un matrimonio dinástico de conveniencia, y para saciar su voraz apetito sexual buscó una larga serie de amantes como el ayudante de cámara de su marido o el mismísimo Primer Ministro de Francia.
Sin embargo, Marie estaba enormemente preocupada por su imposibilidad de alcanzar el orgasmo durante el coito: un problema serio en una época en que la masturbación clitorideana estaba muy mal vista. Comenzó a estudiar anatomía, fisiología y psicología con un entusiasmo notable, y trató de confirmar una de sus teorías entrevistando a 243 mujeres acerca de su vida sexual, la calidad de sus orgasmos y la distribución anatómica de sus genitales - serie de entrevistas que inmortalizaría más adelante Alix Lemel en la novela “Los 200 clítoris de Marie Bonaparte”-. En 1924 Marie publicó sus sorprendentes resultados en la revista de medicina Bruxelles-Médical, adoptando por precaución el pseudónimo A.E.Narjani.
Bonaparte clasificó a las mujeres en tres grupos según la distancia entre clítoris y vagina. En las paraclitoridiennes la distancia era menor a 2.5 cm (una pulgada): eran el grupo más numeroso (69% de la muestra) y las que más a menudo disfrutaban de orgasmos durante el coito. Las téleclitoridiennes tenían el clítoris a más de 2.5 cm de la vagina, representaban un 21% de la muestra y tenían dificultades para alcanzar el clímax o volupté. Y por último, el 10% restante se movían en el terreno intermedio que Marie llamaba “el umbral de la frigidez”.
Es fácil imaginar que Marie Bonaparte era téleclitoridienne, y culpó a esta configuración anatómica sus dificultades orgásmicas. El cirujano vienés Josef Halban convence a Marie que la solución a sus problemas consiste en mover quirúrgicamente su clítoris para acercarlo a la vagina, cortando y pegando ligamentos y tendones en una operación que califica de “simple” y bautiza, amablemente,  como "Halban-Narjani".  Sin embargo, surge el problema que gran parte del clítoris está escondido bajo la superficie, lo que convierte la operación en bastante más complicada de lo que esperaba el optimista cirujano vienés.
Tras un tiempo de recuperación, Marie probó con alguno de sus amantes la nueva distribución realizada, nuevamente sin buenos resultados. Una segunda operación para recolocar de nuevo su fuente de placer  no mejoró su porcentaje de éxitos.
Irónicamente, había una solución mucho más sencilla que recurrir al bisturí: cambiar de postura. Si se quieren maximizar las posibilidades de orgasmo-durante-coito en una téleclitoridienne, la postura ideal es con ambos sentados cara a cara, posición que fuerza el contacto entre el pene y el clítoris durante la penetración.
El dato de color en la historia de Marie es la aparición del Dr. Sigmund Freud, cuyos estudios sobre la sexualidad humana lo ubicaron entre la ignorancia y una cierta condescendencia paternal. El vienés declaraba en ese entonces que “cuando una mujer llega a la edad adulta y entra en la femineidad, el clítoris debería ceder su sensibilidad e importancia, parcial o completamente, a la vagina”.
La teoría Freudiana logró convencer a Marie Bonaparte, tal vez cansada de las intervenciones quirúrgicas de Halban. En poco tiempo Marie se convirtió en discípula y patrocinadora de Freud, y más tarde en psicoanalista de pleno derecho.
Marie Bonaparte (1905)
Los estudios de Freud acerca de la preponderancia de la vagina sobre el clítoris llevaron a Marie a estudiar mujeres cuyo clítoris había sido extirpado, fuera por motivos médicos o por ablación ritual como en algunos países de África, observando que muchas de ellas se masturbaban de forma clitorideana, aunque con dificultad, sobre las cicatrices.
Pese a su obstinación, Marie tampoco encontró en el psicoanálisis una respuesta a su 'frigidez', pero sin embargo permaneció fiel a las teorías de su mentor. Por su parte, Freud pareció hacia el final de su vida sentirse algo desconcertado: hablando de Marie, dijo “la gran pregunta que nunca recibe respuesta y yo no estoy capacitado para responder después de mis treinta años de estudios sobre el alma femenina, es ¿Qué desea una mujer?”.


Matt A. Hari

Critica (de)constructiva (II) Hoy: “El arte de matar” de Pulpo Negro

El arte de matar, Pulpo Negro
LP- 7 temas
Producción independiente

¿Quién conoce el fin? Lo que ha emergido puede hundirse y lo que se ha hundido puede emerger


P.H. Lovecraft


¿Has pensado alguna vez en cómo es el fondo del mar?
¿Has pensado como sería la banda de sonido del paisaje en las profundidades abisales?
Allí abajo la oscuridad es total, agobiante, pero las vibraciones agudizan otros sentidos: las temperaturas se alternan, y el frío y el calor no son más que estados mentales. Imagínense ser abrazados por la noche más cerrada y la opresión más salvaje. Eso es el fondo del mar.
Pero lo más inquietante de ello es la fiera que allí habita.
Sus latidos no pueden ser captados por los sonares comunes, pero la densa quietud da lugar al repentino movimiento. Cuanto más se desciende más se siente la incertidumbre. La negrura es total. Justo ahí, abajo y acechando, se encuentra Pulpo Negro, el molusco de descomunal en tamaño que mueve sus tentáculos para avanzar, combatir y constreñir si lo necesita. La quietud es su impronta, pero no se dejen engañar por su impasibilidad: si se lo molesta o incita su poderío es devastador.
Para interpretar las sensaciones que genera la música de "El arte de matar" de Pulpo Negro, sólo se puede acudir a la metáfora: el bajo seria el corazón de la bestia que con cada latido pone al cuerpo en movimiento y sacude; la batería es el flujo sanguíneo que bombea, imparable, manteniendo el pulso del animal de acuerdo a su antojo y necesidad. Las guitarras, los tentáculos enroscados que expanden la magnitud de la fiera, trabajando a dúo para dirigirlo al ataque frontal y así succionar el poder de cada nota y acorde. Por último, la voz se representa en el rugido de las aguas al abrirse como remolino centrífugo, dejando ver las fauces del Leviatán, aquella que desde tiempos inmemoriales asusta y enseña a los hombres rudos de mar a reforzar el mito y leyenda.
Las canciones atrapan e hipnotizan, clavan sus ventosas en la piel arrastrándonos hacia su guarida. Además del estupor, no hay mucho más por hacer salvo rendirse ante su poderío.
Allí, en el mar, en esa vasta latitud, Pulpo Negro es dueño y patrón. Espera a que nos animemos a irrumpir en su territorio para comprobar esa frase que reza que “en el miedo está el valor”.
Eso es "El arte de matar". Eso es Pulpo negro.
Avisados quedan, marinos.

-MATT A. HARI-

Pulpo negro son:
Max Jones: Voz; Pablo Krause: Guitarra; Damián Masulli: Guitarra; Sebastián "Vitel" Persec: bajo; Pablo Iacovone: batería.

Para escuchar: pulponegro.bandcamp.com/
Contacto/Fan page: facebook.com/pulponegrometal
Para descagar: http://www.mediafire.com/download/a477efkkagazri3/Pulpo+Negro+-+El+Arte+de+Matar+%282016%29.rar

Crítica (de)constructiva (I) Hoy: Darth Vader & yo, de Cristian De Nápoli.

El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector
Joseph Conrad

Darth Vader & yo, de Cristian De Nápoli.
Editorial Impos!ble
Narrativa, 124 págs.,

Menuda sorpresa ha sido toparse con la ópera prima de Cristian De Nápoli, en el sentido más castellano del término. Darth Vader & yo es de esos libros que juegan con los extremos y donde se mezclan, sin conflictos, el humor y la tragedia, la prosa elegante y la filosofía de barrio, el existencialismo férreo y el racionalismo simplón. Ya desde la tapa nos permite introducirnos en el crisol de influencias que el autor maneja.
Narraciones cortas que despliegan una intensidad muy bien utilizada, incluso en aquellas que no superan la página y monedas. Cada relato es independiente del anterior, pero pareciera sobrevolar un hilo conductor muy interesante en la totalidad de la obra, producto del choque de fuerzas como el bien y el mal, tema amplio si los hay, pero que De Nápoli subyuga de manera hábil, recurriendo a historias mínimas, cotidianas y singulares que acotan el espectro y generan un efecto de complicidad en el lector. Ya desde el titulo se observa el Doppelgänger, ese arquetipo que muestra el encuentro con nuestra propia sombra.
La obra tiene puntos muy altos (“Sansón”, “Agua de Nápoli”, “Tinta”, el cuento que da título a la obra, por citar algunos) pero logra el equilibrio necesario para no decaer en ningún momento.
Sin duda estamos hablando de esos libros que se leen fácilmente, de un tirón, pero que las ideas tratadas resuenan por un tiempo mucho mayor al requerido al momento de leerlas.
Misterio, suspenso, humor, venganza, traición, amor y muchos otros ingredientes se dan lugar sin opacarse; más bien potenciándose y ayudándose con el fin último de un cuento: entretener y emocionar.

Lectura totalmente recomendable que ameniza cualquier momento y que puede ser consumida sin discreción ni efectos adversos.

Lo mejor: el manejo de los tiempos y estilos, el humor inteligente, el desafío de contar mucho con muy poco. La cuidada edición.

Lo peor: nada relevante, pero sería interesante trasladar la intensidad narrativa del autor al género novela. 

Matt A. Hari



La ignorancia es una bendición (V)



La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez.
-George Bernard Shaw-
Haz lo que decimos y no hagas lo que hacemos.
-Giovanni Boccaccio-


De abril de 1995 a junio de 2004 fueron perpetrados una serie de engaños, conocidos como “Strip Search Prank Call Scam”, en la cual trabajadores de restaurantes de comida rápida en Estados Unidos recibían una llamada de alguien que decía ser oficial de policía, quien persuadía a las figuras de autoridad de los establecimientos para desnudar y abusar sexualmente de los trabajadores. El artífice obtuvo un alto nivel de éxito al persuadir a las víctimas para que realizaran actos que no hubieran realizado en circunstancias normales.
La historia puede sonar como el guión de una película, pero lamentablemente no lo es. Fue una situación real y varios años más tarde se adaptó a la pantalla grande. Irónicamente, una vez más, la realidad supera la ficción. 
Louise Ogborn fue obligada a desnudarse frente a su jefa y su pareja, por órdenes de un supuesto policía que llamó por teléfono culpándola de un robo. Durante la humillante revisión, la chica de 18 años fue humillada y obligada a realizarle sexo oral al prometido de la gerente asistente. La empleada tenía cuatro meses trabajando en la tienda de la cadena de comida rápida ubicada en Mount Washington (Kentucky, EE.UU) cuando ocurrió el incidente. A Ogborn se le acusó falsamente de robar el bolso de una clienta en 2004 y su jefa, Donna Summers, siguiendo las órdenes de un supuesto agente de la ley, se le solicitó detener a la empleada mientras la policía llegaba a arrestarla. Así fue como Summers sometió a la empleada durante tres horas, en las que fue ilegalmente privada de su libertad, ultrajada y violentada tanto física como psicológicamente. Entre las “indicaciones” figuraron el desnudar a la empleada, hacerla saltar para ver si ocultaba algo dentro de su cuerpo, revisar su cavidad vaginal y anal buscando evidencias y, finalmente, realizarle una felación a la pareja de la gerente. No fue hasta que otro empleado insistiese para que el gerente fuera llamado por teléfono, que Summers se dio cuenta que todo era una elaborada y cruel broma que, al parecer, fue demasiado lejos. El hombre que realizó la llamada no solo no era policía, sino que además llevaba alrededor de diez años haciendo bromas similares, específicamente a locales de comida rápida en zonas rurales. La única diferencia fue que nunca antes la “broma” había llegado tan lejos. Finalmente, Summers fue condenada a un año de libertad condicional, su prometido con remordimientos se declaró culpable y recibió cinco años de prisión. El falso policía y principal sospechoso de estas llamadas, David R. Stewart, fue encontrado no culpable por falta de evidencia en el único caso que ha ido a juicio hasta ahora.
Ogborn, por su parte, demandó a McDonald’s y recibió 1.1 millones de dólares en un acuerdo fuera de la corte. 

Sucesos como este relato nos hacen pensar en la conformidad de nuestra especie. Estamos acostumbrados a la comodidad –que suprime muchas veces al propio pensamiento– y a la sumisión, a trabajar en cadena respetando siempre una escala jerárquica y acatando todas y cada una de las reglas impuestas. La autoridad impone, y mucho. En otro nivel, también podemos adivinar acatamiento en el repetitivo diseño de este tipo de locales, en la comida que sirven, en el uniforme utilizado, en la sensación de estar comiendo cualquier cosa en ninguna parte y que eso no importe en lo más mínimo. Tal es la apatía que ni siquiera se expresa disconformidad. 
El sentimiento de malestar que se plantea al pensar en lo sucedido nos hace repensar si la conformidad podría transformarse en complicidad después de todo; si se nos daría por reaccionar de igual manera ante tal situación, si nos rebelaríamos ante una autoridad aparentemente probada, o, al menos, permitirnos dudar del devenir de los hechos que se nos presentan ante nuestros ojos.

Cámara de seguridad utilizada como evidencia
El film “Compliance” (Craig Zobel, 2012) revive la bizarra historia de Ogborn.

Aquí el video un breve documental donde se narran los hechos junto con el video de la cámara de seguridad utilizada como evidencia:


https://youtu.be/OQ7zl7XUcJc

¿Arma de quién?


"En la paz, los hijos entierran a los padres; la guerra altera el orden de la naturaleza y hace que los padres entierren a sus hijos"

-Herodoto-

"La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos".

Parménides de Elea

Siempre tuve en claro que en una guerra no hay ganadores ni perdedores: TODOS sufren. Creer que alguien gana es no entender la naturaleza misma del conflicto bélico, ya que los únicos beneficiados son quienes los organizan (casualmente, los únicos que nunca pisan el campo de batalla).
No puedo considerar HÉROES a los chicos que murieron en la guerra, por la simple razón de que un héroe es aquél que realiza una acción a sabiendas de lo que está haciendo. En el caso de Malvinas, los pobres pibes ni siquiera tenían noción de que los estaban mandando literalmente a asesinar por una de las mayores potencias de la historia.
Es terrible ver como les quemaban la cabeza con el patriotismo exacerbado que siempre aparece en este tipo de casos, pero que desaparece cuando se ven las consecuencias de los hechos. Más que héroes, considero que fueron víctimas de una cúpula de gobernantes obsesionada con el poder, y que vio la concreción de una guerra como una especie de manotazo de ahogado que podía perpetuarlos en el poder.
Lamentablemente, hay mucha gente que no puede ver que lo que nos separa no son las banderas sino el poder. El enemigo no siempre está en frente, si no que a veces está embanderado en nuestros propios colores. O acaso piensan que los familiares de los que estaban en las tropas inglesas no sufrían como sufrieron los familiares de los pibes argentinos? El dolor no conoce de nacionalidades, pero parece que el fanatismo ciega mucho más que el propio dolor.
Si hay que buscar responsables por el asesinato de tantos pibes, ¿quién es más culpable? ¿Los ingleses? ¿o los militares argentinos que, a sabiendas de que enfrentaban a una nación terriblemente poderosa en lo militar, no dudaron en hacerle creer a todo un pueblo que era posible derrotar nada menos que a Inglaterra poniendo en primera fila de combate a chicos que en el mejor de los casos apenas sabían agarrar un fusil?
No soy partidario de ninguna ideología en particular, pero trato de mirar las cosas desde varios ángulos y perspectivas, sin cegarme ante lo que dicta la opinión popular. Esto me llevó a que varios "patriotas" me agredieran y me bloquearan. Pero ni ante esa agresión voy a creer que "los ingleses son una mierda, las Malvinas son argentinas". La Malvinas fueron, son y serán una excusa, el verdadero punto está en cómo el poder utiliza este tipo de sucesos para poner al pueblo en el lugar que ellos desean.
Espero que alguna vez los familiares de tantos muertos, ya sean británicos o argentinos, puedan mitigar el dolor. Pero más espero que de una vez por todas el pueblo aprenda a abrir los ojos y dejar de creer todo lo que le dicen.
Pensamiento crítico, o seguiremos siendo ovejas del mismo rebaño.

-Rodro Malamorte-

“Viajar lejos” o la Guía de consejos aproximada para que viajar sea vivir dos veces en una vida.


"Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte".
Miguel de Unamuno
"Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a él".
Nicolas Bouvier
"He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él".
Mark Twain


Para emprender un viaje (o cualquier aventura) solo hace falta el deseo de hacerlo. Se puede viajar de muchas maneras: por aire, por tierra, por mar, con la imaginación, con el recuerdo y también con el olvido. Se puede viajar solo o acompañado, y esa compañía puede tratarse de personas y/o objetos. Un libro, una canción, una película, una foto, una frase, una crónica… Infinidad de posibilidades se abren ante los ojos del viajero.
Las máximas aquí enunciadas abarcan no solo lo que está escrito, sino para todas aquellas posibilidades que surjan de las vivencias más subjetiva e irreductible. El único requerimiento es que el lector modifique en su interior la imagen mental que se ajuste más a su experiencia.
Buena vida y buen viaje.

1.      1. Tu sonrisa es tu mejor carta de presentación. Nunca subestimes su poder.
2.       Conocer es una actitud. Viajar es un continuo.
3.       Ayuda a otros, nunca sabes cuando puedes necesitar ayuda.
4.       Cuando puedas, selecciona bien a tus compañeros de viaje; un viaje es como un matrimonio por un tiempo limitado
5.       Viaja responsablemente. Pensar en lo que queda de uno en el lugar que visitas.
6.       Cada viajero, y cada viaje, tienen su propio ritmo.
7.       Olvida tus prejuicios.
8.       Desconectate de tu mundo cuando viajes. Te abrirá a nuevas experiencias.
9.       Al viajar se toma perspectiva sobre la rutina. Debemos ponerla en crisis.
10.   Tu mochila es tu casa y tu mejor amiga/o.
11.   Lo que no se tiene, se inventa.
12.   Indaga hasta conseguir el plan que quieres. Preguntar todavía es gratis y te permite conocer nuevas personas.
13.    El mejor consejo es el que te darán aquellas personas que viven en el lugar.
14.   La naturaleza siempre provee. Aprovechar no es abusar.
15.   Al comenzar el viaje se llena la mochila, luego se vacía y finalmente se llena la hasta la mitad. Ese es tu equipaje. El peso extra se tornará un pensamiento recurrente, y, si falta,  ya te encargarás de llenar el resto durante el viaje.
16.    Lo que se tiene, es lo que se necesita.
17.   Sentarse en el suelo es el equivalente al l asiento más ancho del mundo. Se ven las cosas desde una perspectiva diferente además de interesante.
18.   Saca y guarda las cosas de la mochila de una en una, asegurándote de lo que sale vuelve a entrar.
19.   Viajar lento es conocer mejor.
20.    No tengas prisa por llegar, disfruta del trayecto.
21.    Las mejores experiencias son espontáneas e inesperadas, y no se pueden comprar.
22.   Los frutos secos no solo son para las Navidades: llenan mucho pensando el poco espacio que ocupan.
23.   Puede ser que en algún momento pierdas algún objeto de valor. Forma parte del viaje.
24.   Si se piensa que la higiene está sobrevalorada, es que has superado la primera semana de viaje.
25.   La publicidad engaña, el desodorante no es antitranspirante.
26.   Usa ropa y calzado cómodo
27.    El pijama... ¿qué pijama?
28.    Ibuprofeno. El medicamento más importante; es el único que te permitirá ir a la farmacia a conseguir lo que necesites.
29.    Planifica a medio plazo, decide día a día.
30.    Trasládate como lo hacen los locales. Conocerás mejor el lugar.
31.    Las manchas en la ropa son medallas de honor y deben ser lucidas con orgullo.
32.    No hay aposentos fríos sino frazadas de menos.
33.    No entres en pánico hasta que lo hagan los locales.
34.   Aprende a decir "Hola" y "Gracias".
35.    Nunca pierdas la paciencia.
36.    El mejor recuerdo es el que te llevas, no las fotografías en las redes sociales.
37.    La intuición es buena aliada. Aprende a reconocerla.
38.    No seas escandaloso en público. Respeta a los lugares y gentes locales.
39.    Una sopa caliente puede hacerte sentir en casa estés donde estés.
40.    Los regalos se compran el último día.
41.    Madruga algún día, descubre el paisaje que no aparece en los folletos.
42.    Piérdete, queriendo o sin querer. Y visita algún lugar que no aparezca en la guía.
43.    Guarda los objetos importantes en bolsas impermeables. Siempre.
44.    Pedí  permiso para sacar fotografías a los locales. Son personas, no atracciones.
45.    No hay guía malo sino viajero que no pregunta.
46.    Escribir un diario puede ser una buena idea, algún día te gustara leerlo.
47.    La meta es relajarse: llegarás cuando llegues.
48.    La gente local es buena y amable, siempre tratará de ayudarte.
49.    Sé un viajero y no un turista

  -Matt A. Hari-

Los Andes “Obras cumbres” o la quimera hecha canción.

Todo amante de la música sabe con certeza lo difícil que es escribir una buena canción. Y cuando me refiero a ello no solo hablo de pe...